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Sostuvieron sus brazos e Israel prevaleció

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Cuando Moisés levantaba sus manos en señal de adoración a Dios e implorando su favor, Israel tomaba ventaja; pero cuando se cansaba y bajaba los brazos, prevalecía Amalec. Es así que Aarón y Hur se dieron cuenta de la realidad humana de Moisés, que aunque era un hombre de Dios, necesitaba la ayuda de ellos.

Moisés era un hombre con cualidades extraordinarias, conduciendo al pueblo de Israel por el desierto, camino a la tierra prometida. Israel tuvo que pelear con Amalec. Moisés dio instrucciones a Josué, servidor suyo, para enfrentar al enemigo: “Escógenos varones, y sal a pelear contra Amalec; mañana yo estaré sobre la cumbre del collado, y la vara de Dios en mi mano. E hizo Josué como le dijo Moisés, peleando contra Amalec; Moisés, Aarón y Hur subieron a la cumbre del collado. Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec. Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro, así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol. Y Josué deshizo a Amalec…”, (Éxodo 17:8-16).

La Biblia describe a los hombres escogidos por Dios como seres humanos con características normales: débiles, que se cansan, que tienen hambre, que pueden rendirse por la carga. Moisés también se cansaba, y era necesaria la presencia de dos hombres que le ayudaran. Cuando Moisés levantaba sus manos en señal de adoración a Dios e implorando su favor, Israel tomaba ventaja; pero cuando se cansaba y bajaba los brazos, prevalecía Amalec. Es así que Aarón y Hur se dieron cuenta de la realidad humana de Moisés, que aunque era un hombre de Dios, necesitaba de la fidelidad de sus ayudantes; se dieron cuenta que Dios los había llamado para esa hora y los había puesto cerca a su líder. Se percataron que su líder necesitaba ayuda.

Una de las cosas que necesita el líder es que Dios levante a personas fieles, que sean de apoyo, que los cuiden de los peligros, de la mala voluntad de muchos falsos “hermanos”. El apóstol Pablo fue víctima de esos falsos “hermanos” que, fingiendo amor y deseo de estar con él, lo traicionaron, lo difamaron y se opusieron a su ministerio.

Por eso se necesitan personas de apoyo, que amen y sean fieles a Dios y a su líder. Los inmediatos a él, sus familiares, son los primeros que deben apoyar la labor. Todos los que están cerca de un Siervo de Dios, deben colaborar con él fielmente, y no dejarse llevar por el diablo para atacar o destruir.

Es deber del colaborador guardar a su líder en lo espiritual y moral. Orar por él, estar atento a sus necesidades, no permitir que nadie le haga daño, estar a su lado para apoyarlo y animarlo a alcanzar sus metas, garantizando su respaldo incondicional; pues es su privilegio. Amén.

 

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